“Una hora de pensamiento efectivo, preciso, arduo, disciplinado e integrado
puede valer por un mes de trabajar duro. La esencia misma de los negocios y
la vida — y quizás la más difícil de hacer — es, precisamente, pensar.
Los potentados, creadores de grandes imperios, pasan hora tras hora en
trabajo mental… mientras que los demás nos divertimos. Si no está Ud.
consciente de hacer el esfuerzo de ejercitar el pensamiento dirigido por
Ud. mismo, e integrado… si no actúa más allá de sus sentimientos y se va
por el camino del menor esfuerzo, entonces se está Ud. entregando a la
pereza y ya no tiene el control de su vida”.
David Kekich